Una presunta red de engaños quedó al descubierto en el corazón comercial de la ciudad, donde clientes de un taller de reparación no han podido recuperar sus pertenencias. Un grupo numeroso de personas acudió a las instalaciones del Ministerio Público para interponer formalmente sus denuncias, advirtiendo que los afectados reales podrían contarse por decenas en los próximos días.
Las acusaciones se dirigen contra el comerciante Hugo Contreras Hernández, encargado de un establecimiento situado dentro del Pasaje Bomer. Los clientes acudían a dejar cadenas, anillos o relojes de alto valor para ajustes sencillos, pero la entrega se postergaba indefinidamente. El encargado solía dar respuestas evasivas, alargando la espera hasta dos años en los casos más extremos.
Entre las querellas presentadas destaca el testimonio de Eunice Contreras, quien dejó en el negocio una esclava de oro tasada en siete mil pesos. A pesar de haber liquidado el adelanto requerido, jamás le devolvieron la joya ni le reembolsaron el importe económico. Cansada de acudir diariamente en busca de explicaciones vacías, decidió llevar el caso ante la justicia estatal.
La situación es parecida para David González, persona que acudió a litigar en nombre de su familiar Guadalupe Oroz por un reloj estimado en treinta mil pesos. A lo largo de veinticuatro meses, la respuesta del comerciante se limitó a entregarle pagos parciales de cien pesos. La familia sospecha que el objeto fue desmontado, fundido o vendido en el municipio de Monterrey.
El conflicto concluyó en la intervención de la Policía Municipal, cuyos elementos arrestaron al joyero y a un acompañante tras altercados en el propio local. Una de las clientas solicitó ayuda inmediata mediante la línea del 911 al denunciar amedrentamientos. La representación social pidió a los perjudicados llevar sus comprobantes y evidencias para integrar la carpeta penal correspondiente.













