El sector ganadero y doméstico en alerta máxima tras la rápida propagación de la plaga en el estado.
La tranquilidad del campo coahuilense se ha visto sacudida por la confirmación de doce casos positivos de gusano barrenador. Lo que inició como un reporte aislado hace apenas unos días, se transformó rápidamente en una emergencia sanitaria que ya afecta a municipios clave como Saltillo, Arteaga, Castaños y General Cepeda.
Esta plaga, conocida por su voracidad, no distingue entre especies y ataca cualquier herida abierta. Aunque el ganado bovino es el principal blanco, las autoridades advierten que perros, caballos y otros animales domésticos están en riesgo. La rapidez del contagio ha puesto en jaque a productores que temen pérdidas económicas.


En respuesta, se han activado protocolos de emergencia que incluyen la liberación de moscas estériles desde el aire. El objetivo es frenar la reproducción biológica del parásito antes de que alcance zonas del norte. Además, se aplican barridos sanitarios y tratamientos preventivos en los ranchos que presentan mayor vulnerabilidad actualmente.
Para los ciudadanos y productores, la instrucción es clara y directa: revisar minuciosamente a cada animal. Una pequeña cortada puede convertirse en un nido de larvas en cuestión de horas. La prevención es la única herramienta efectiva para evitar que esta crisis sanitaria se desborde en nuestra entidad federativa.













