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Arcos y vigilancia: El INAH blinda las zonas arqueológicas tras tragedia en Teotihuacán

Chichén Itzá, Monte Albán, Tulum y Palenque estrenan detectores de metales para proteger a los turistas

Visitar las pirámides en México ya no será igual, al menos en lo que a seguridad se refiere. Tras el impactante ataque armado del pasado 20 de abril en Teotihuacán, donde un hombre disparó desde la Pirámide de la Luna provocando la muerte de una turista y la suya propia, el INAH ha decidido no correr más riesgos. A partir de hoy, las joyas arqueológicas más importantes del país cuentan con un despliegue de seguridad sin precedentes.

Un nuevo protocolo de acceso La estampa de las filas para entrar a Chichén Itzá o Tulum ahora incluye arcos detectores de metales y revisiones exhaustivas. El objetivo es claro: evitar que cualquier tipo de arma vuelva a ingresar a estos recintos sagrados y turísticos.

¿Qué cambios notarás en tu próxima visita?

  • Detectores de metales: Se han instalado arcos en los accesos principales y museos de sitio en Palenque, Monte Albán y otras zonas de alta afluencia.
  • Revisiones manuales: Prepárate para que revisen tu mochila o bultos. También se están inspeccionando cajuelas de vehículos en los estacionamientos oficiales.
  • Presencia de la Guardia Nacional: Los patrullajes ahora son constantes y coordinados entre seguridad privada y elementos federales.

El eco de una tarde violenta Esta medida es la respuesta directa a la tragedia en la que una visitante canadiense perdió la vida y varias personas de distintas nacionalidades resultaron heridas en el Estado de México. Aquel video 360° que circuló en redes sociales, donde se escuchan las detonaciones mientras la gente huía de las pirámides, marcó un antes y un después para la Secretaría de Cultura.

Aunque estas medidas puedan hacer el ingreso un poco más lento, el mensaje del INAH es contundente: la prioridad ahora es que los visitantes nacionales y extranjeros se sientan seguros caminando por la calzada de los muertos o frente al castillo de Kukulcán. La protección del patrimonio ya no es solo contra el paso del tiempo, sino también contra la violencia.

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