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Bajo llave y por seguridad nacional: FGR reserva la necropsia de “El Mencho”

La Fiscalía argumenta que revelar los detalles de la muerte del líder del CJNG pondría en riesgo las investigaciones activas y la seguridad de quienes participaron en el operativo.

A casi dos meses de que las fuerzas federales abatieran a Nemesio Oseguera Cervantes, mejor conocido como “El Mencho”, en las montañas de Tapalpa, Jalisco, el expediente sobre su muerte ha sido blindado. La Fiscalía General de la República (FGR) determinó clasificar como información reservada los resultados de su necropsia, cerrando el paso a cualquier escrutinio público sobre el estado final del capo más buscado del país.

Ante una solicitud de transparencia, la dependencia fue tajante: difundir estos datos no es solo un tema de morbo o curiosidad, sino un “riesgo real, demostrable e identificable” para la seguridad nacional.


¿Por qué tanto misterio? Las razones de la Fiscalía

Para la FGR, el documento de la necropsia es mucho más que un reporte médico; es una pieza clave en un rompecabezas legal que sigue en movimiento. Según la institución, hacer pública la información traería consecuencias graves:

  1. Exposición de líneas de investigación: Los detalles del cuerpo podrían revelar técnicas de balística, tipos de armamento utilizado o tácticas de los soldados de élite, lo que permitiría a otros miembros del cártel anticipar los movimientos de las autoridades.
  2. Fuga de justicia: La Fiscalía teme que, al conocerse ciertos datos, otros implicados bajo investigación puedan “sustraerse de la justicia”, generando impunidad.
  3. Seguridad de los involucrados: Revelar el contenido del expediente pondría en peligro la integridad física de peritos, testigos y personal ministerial que intervino en el proceso.

“El riesgo de divulgar la información es mayor al interés público de conocerla”, puntualizó la FGR, subrayando que su obligación primordial es garantizar el sigilo del proceso penal.


El último capítulo en Tapalpa

El pasado 22 de febrero, un operativo quirúrgico del Ejército Mexicano irrumpió en unas cabañas de Tapalpa. Lo que se planeó como una captura terminó en una refriega de varios minutos donde el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación perdió la vida enfrentando a las fuerzas especiales.

Tras el enfrentamiento, el cuerpo fue trasladado bajo un despliegue masivo a la Ciudad de México. Allí se realizaron las pruebas de ADN para confirmar su identidad y se practicó la necropsia que hoy es objeto de debate. Una vez cumplidos los protocolos, el cuerpo fue entregado a sus familiares, pero los hallazgos médicos quedaron bajo custodia oficial.

El peso de la ley sobre los funcionarios

La FGR también envió un mensaje interno: la reserva no es opcional. Cualquier servidor público que se atreva a filtrar los datos de la necropsia estaría cometiendo un delito contra la Administración de Justicia, lo que conlleva sanciones penales y administrativas severas.

En un México que aún asimila el fin de la era de “El Mencho”, la decisión de la Fiscalía deja claro que, aunque el líder ha muerto, la guerra jurídica y de inteligencia para desmantelar su estructura sigue siendo un asunto de máxima prioridad y absoluta secrecía.