Mientras el sindicato detiene el servicio denunciando falta de refacciones, salen a la luz contratos por casi 9 millones de pesos en anillos de plata, relojes y ropa deportiva.
La movilidad en la Ciudad de México vive días de caos. Entre el 10 y el 13 de abril, miles de usuarios quedaron varados debido a paros escalonados promovidos por el Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo (SNTSTC). El argumento del gremio es contundente: el Metro se cae a pedazos por falta de inversión. Sin embargo, una revisión a las finanzas del organismo revela una realidad paralela donde el dinero parece fluir, pero no hacia las vías.
El diagnóstico del sindicato: Un sistema al límite
El líder sindical, Manuel Espino, asegura que la protesta no es un capricho, sino un grito de auxilio por la seguridad de todos. Según sus datos, el panorama es alarmante:
- Trenes agotados: El 70% de la flota ha superado los 2 millones de kilómetros, casi el triple del límite técnico para una revisión general.
- Flota “canibalizada”: Hay 84 trenes arrumbados en talleres porque no hay refacciones; solo 68 unidades están en condiciones óptimas.
- Instalaciones obsoletas: Equipos fijos con más de 50 años de antigüedad que ya no reciben atención por “falta de presupuesto”.

¿Dónde quedó el dinero? Los “regalitos” de 2025
A pesar de las denuncias de austeridad extrema para las reparaciones, contratos obtenidos por Reporte Índigo a través de la Plataforma Nacional de Transparencia muestran que, apenas el año pasado, el Metro destinó 8 millones 780 mil 941 pesos a compras que poco tienen que ver con el funcionamiento de los convoyes:
- Joyas y relojes: Se gastaron casi 5 millones de pesos en anillos de plata personalizados y relojes con las siglas del sindicato como “reconocimientos” al personal.
- Plan vacacional: Más de 2.2 millones de pesos se fueron en mochilas, gorras e impermeables para los hijos de los trabajadores.
- Deportes de lujo: Se erogó 1.5 millones en uniformes de fútbol, trajes de baño y gorras de natación.
Mientras el sindicato alega que no hay presupuesto para cambiar una tuerca, estas cifras demuestran que el presupuesto del Metro sigue financiando prestaciones que, aunque legales por contrato colectivo, contrastan con los tiempos de espera de 20 minutos que sufrieron los usuarios de la Línea 3 esta semana.
La postura oficial: “Sí hay recursos”
Desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum defendió la gestión actual, asegurando que se han transferido mil 500 millones de pesos extraordinarios al sistema. Por su parte, el director del Metro, Adrián Rubalcava, se prepara para sentarse a negociar con el sindicato para frenar los paros.
El dilema del usuario: Para quien viaja en las líneas A, 3 o 12, la discusión sobre quién tiene la razón importa poco frente a las aglomeraciones y el riesgo de viajar en trenes que han superado con creces su vida útil. La pregunta que queda en el aire es: ¿cuántas refacciones se pudieron comprar con los 9 millones destinados a anillos de plata y uniformes deportivos?
Por ahora, el restablecimiento total del servicio depende de una mesa de diálogo donde el presupuesto será el tema central, mientras el usuario común sigue pagando —con tiempo y seguridad— la factura de este conflicto.













