La mandataria mexicana practicó ballet desde niña, compitió en remo con la UNAM y también hizo atletismo antes de consolidar su carrera científica y política.
Antes de llegar a la Presidencia de México, Claudia Sheinbaum tuvo una infancia marcada por el arte, el deporte y los estudios científicos. Su pasado como bailarina de ballet llamó la atención luego de que el presidente estadounidense Donald Trump cuestionara cómo pasó de la danza a convertirse en jefa del Ejecutivo mexicano.
Sheinbaum comenzó a practicar ballet a los seis años y continuó durante su adolescencia, hasta los 18 o 19 años. Durante esa etapa llegó a presentarse en el Teatro Juárez de Guanajuato, aunque no ha revelado públicamente el nombre de la academia donde recibió su formación.

Al ingresar a la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México, decidió dejar temporalmente la danza para incorporarse al equipo universitario de remo. Esta disciplina le exigió preparación física, constancia y trabajo en equipo, además de permitirle competir en el ámbito deportivo.
En 2019, la entonces jefa de Gobierno de la Ciudad de México recordó aquella etapa al remar un kilómetro en el canal de Cuemanco, acompañada por integrantes del equipo femenil de la UNAM.
Pero su trayectoria no se limitó al deporte. Sheinbaum estudió Física y posteriormente desarrolló una carrera académica como investigadora del Instituto de Ingeniería de la UNAM, antes de ocupar distintos cargos públicos que la llevaron a la Presidencia.
Actualmente, también ha hablado de su práctica del chi kung, una disciplina de origen chino que combina movimientos suaves, respiración y concentración.
La historia de Sheinbaum muestra una trayectoria que combina danza, deporte, ciencia y política. Su pasado como bailarina se convirtió nuevamente en tema de conversación después de los comentarios de Trump, que pusieron bajo los reflectores una faceta poco conocida de la presidenta mexicana.












