Un joven trabajador de 21 años vio apagados sus sueños de superación tras ser hallado sin vida en San Buenaventura, dejando un dolor profundo en su comunidad.
En el concurrido Oxxo de la carretera 30, el murmullo cotidiano se transformó en una abrumadora ausencia. Abel Bernardo Castillo Peña, de apenas 21 años, ya no ocupará su puesto de trabajo. Todos lo llamaban cariñosamente “Abelito”, un muchacho caracterizado por su amabilidad, esfuerzo constante y una sonrisa sincera que alegraba a cada cliente.
Lucía, su compañera, recuerda con nostalgia cómo crecieron juntos en la misma localidad. Antes de llegar al establecimiento, el joven trabajó atendiendo puestos de comida y como mesero, demostrando siempre un gran respeto. “Se volvió parte del paisaje de la tienda”, relata con profundo dolor al recordar al alegre muchacho que llenaba el lugar de vida.
El gran anhelo de Abelito era graduarse en administración de empresas en el INSUNTE. Por ello combinaba sus estudios con agotadoras jornadas en el segundo y tercer turno. En los días previos a su partida, contaba emocionado que “harían un desfile en la escuela” y buscaba con ilusión la ropa adecuada para lucir en ese esperado evento.
Tras ser reportado como no localizado el pasado 5 de octubre, el trágico hallazgo de su cuerpo en San Buenaventura destruyó las esperanzas de volver a verlo con vida. La noticia causó un impacto devastador entre sus compañeros y vecinos, quienes jamás imaginaron presenciar un desenlace tan desgarrador que arrebatara la luz a una vida llena de futuros proyectos.
Hoy la tienda enfrenta su momento más oscuro tras siete años recibiendo a jóvenes trabajadores. El mostrador donde todos le gritaban “Abelito” permanece en completo silencio. Se apagó la voz del compañero responsable y platicador que solo buscaba salir adelante, dejando un vacío irremplazable en los corazones de quienes tuvieron la fortuna de conocerlo.













