La presidenta asegura que la senadora actuó bajo las normas vigentes en Tecámac, pero reconoce que es urgente cambiar las leyes para proteger a los “seres sintientes” y evitar medidas tan drásticas.

El debate sobre el bienestar animal en México ha alcanzado las esferas más altas del poder, tras revelarse que durante la gestión de Mariela Gutiérrez como alcaldesa de Tecámac, cerca de 10 mil perros fueron sacrificados. Ante la ola de indignación de grupos ambientalistas que piden su desafuero, la presidenta Claudia Sheinbaum salió al paso este 16 de abril para aclarar que, aunque el hecho es doloroso, la senadora “no violó la ley”.
Para Sheinbaum, el problema no radica en un desacato, sino en un marco legal que permite estas prácticas. “No violó la ley porque estaba en una norma”, explicó la mandataria durante su conferencia matutina, haciendo un llamado a la reflexión: “En todo caso, hay que cambiar la norma y generar las condiciones para que los seres sintientes tengan una vida saludable”.
El argumento de Tecámac: Sobrepoblación y seguridad
Por su parte, Mariela Gutiérrez ha defendido su historial, asegurando que las cifras han sido sacadas de contexto. Según la senadora, los sacrificios se realizaron siguiendo la Norma Oficial Mexicana NOM-033, que regula los métodos para dar muerte a animales domésticos y silvestres.
Gutiérrez justificó las medidas señalando que se trataba de un problema de salud pública y seguridad:
- Abandono extremo: Una sobrepoblación descontrolada en las calles de Tecámac.
- Agresiones: Animales que ya habían atacado a ciudadanos.
- Estado de salud: Perros desahuciados, heridos o en edad avanzada.
A pesar de los sacrificios, la exalcaldesa destacó que en su periodo también se atendieron a más de 80 mil animales y se impulsaron campañas de adopción, rechazando tajantemente las acusaciones de maltrato animal sistemático.

“Un perro muerto cada tres horas”
Sin embargo, para los activistas, la frialdad de los números es inaceptable. Zyanya Polastri, ambientalista que solicitó formalmente separar a Gutiérrez de su cargo en el Senado, calificó la situación como una tragedia moral. La petición de desafuero se apoya en testimonios de presuntos extrabajadores ambientales que aseguran que se ordenaba la muerte de un animal cada tres horas, supuestamente sin diagnósticos médicos previos.
“Alguien que justifica la muerte de miles de animales no debería estar decidiendo el rumbo del país”, sentenció la activista al entregar su escrito en la Oficialía de Partes.
La urgencia de una reforma
Este caso ha puesto sobre la mesa una realidad incómoda para muchos municipios del país: el uso del sacrificio como “solución” a la falta de infraestructura en refugios y programas de esterilización.
La postura de Sheinbaum deja una puerta abierta para los protectores de animales. Al admitir que la norma debe ser modificada, la presidenta pone la responsabilidad en el Legislativo para transitar de un modelo de “control de plagas” a uno de bienestar y respeto a la vida. Mientras tanto, el caso de Tecámac queda como un doloroso recordatorio de que lo legal no siempre es lo que la sociedad considera ético en 2026.














