El secretario de Estado, Marco Rubio, anunció restricciones que alcanzan no solo a operadores, sino a familiares y asociados cercanos; la medida llega en un momento de intensas negociaciones y beneficios para los hijos de “El Chapo”.
En un nuevo movimiento del tablero de ajedrez que representa la lucha contra el narcotráfico, el gobierno de los Estados Unidos lanzó este lunes una advertencia clara: el círculo cercano de las organizaciones criminales también pagará las consecuencias. El secretario de Estado, Marco Rubio, informó la imposición de restricciones de visa a 75 personas vinculadas estrechamente con el Cártel de Sinaloa.
Esta medida, fundamentada en la Orden Ejecutiva 14059, no solo busca bloquear el paso a quienes operan el tráfico de drogas, sino también a sus redes de apoyo afectivo y social. “El Departamento de Estado continuará protegiendo a los estadounidenses de narco-terroristas peligrosos”, afirmó Rubio, subrayando que la intención es debilitar la estructura del cártel desde sus cimientos más personales.

Un mensaje de dureza en medio de la “colaboración”
El anuncio de Rubio resuena con especial fuerza debido al contexto actual. Mientras se cierran las puertas para 75 asociados, la sombra de la negociación planea sobre la justicia estadounidense. Resulta paradójico que, apenas el año pasado, 17 familiares de “Los Chapitos” —incluida Griselda López, madre de Ovidio Guzmán— ingresaron legalmente a los Estados Unidos bajo acuerdos de colaboración.
Esta dualidad en la política de Washington es la que hoy genera debate: por un lado, se castiga al entorno del cártel; por el otro, se otorgan residencias y protecciones a las familias de los líderes que deciden “hablar” y entregar a sus antiguos aliados, como ocurrió con la entrega de Ismael “El Mayo” Zambada.

El declive de un imperio y el costo humano
Tras décadas de dominio, el Cártel de Sinaloa enfrenta su momento más crítico. Con sus fundadores, “El Chapo” Guzmán y “El Mayo” Zambada, tras las rejas en prisiones de alta seguridad, la organización ha sufrido una fragmentación que, según la DEA, ha permitido el ascenso del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Sin embargo, para los ciudadanos de ambos lados de la frontera, estas cifras y nombres representan algo más que noticias de seguridad:
- Fentanilo y luto: La insistencia de Rubio en proteger a su nación responde a la epidemia de sobredosis que cobra miles de vidas en EE. UU.
- Violencia en Culiacán: Cada reconfiguración del cártel se traduce en enfrentamientos que las familias sinaloenses deben padecer en su día a día.
Justicia o estrategia: ¿Qué sigue?
La administración de Donald Trump busca, con estas 75 nuevas sanciones, enviar un mensaje de “tolerancia cero”. Sin embargo, el periodista Luis Chaparro y diversas fuentes de seguridad coinciden en que el flujo de familiares de capos hacia suelo estadounidense como “testigos protegidos” o colaboradores continúa siendo una pieza clave de la estrategia judicial.
Mientras “El Mayo” espera su sentencia definitiva en mayo próximo y Ovidio Guzmán negocia su futuro en condiciones especiales, estas 75 personas sancionadas hoy se convierten en el recordatorio de que, en la guerra contra las drogas, la lealtad a un apellido puede costar la libertad de tránsito y el acceso a una vida lejos de la persecución legal.














