La incertidumbre crece en la puerta tres de Altos Hornos de México, donde los trabajadores exigen respuestas claras y acusan anomalías graves en las listas del síndico.
La oficialización de la segunda subasta de Altos Hornos de México, programada para el veinticinco de septiembre a las diez de la mañana, mantiene en vilo a la clase obrera. Ervey Valenzuela, miembro del Grupo de Resistencia Obrera que mantiene un plantón permanente en la puerta tres, expresó que aunque existe esperanza de que el proceso avance, la falta de seguridad real mantiene preocupados a todos los trabajadores afectados por esta crisis industrial.
Ante el temor de que este nuevo intento mercantil se declare desierto tal como ocurrió en la primera ocasión, los obreros ya organizan una respuesta colectiva contundente. Valenzuela advirtió con firmeza que no están dispuestos a tolerar una tercera convocatoria, por lo que planean convocar a una megamarcha pacífica el mismo día si al mediodía no obtienen una respuesta favorable y concreta por parte de las autoridades encargadas.

La situación laboral se complica aún más debido a las recientes irregularidades detectadas en las listas oficiales proporcionadas por el síndico. De acuerdo con las denuncias del representante del movimiento, diversos empleados están descubriendo recortes drásticos e injustificados en sus años de servicio acumulados, tal como le ocurre a un obrero con cuarenta años de labor a quien le reducen siete años de antigüedad en los registros.
Estas anomalías incrementan el descontento y la desconfianza hacia las figuras administrativas encargadas de resolver el conflicto de la acerera. Los obreros califican estas acciones como un intento más de perjudicar sus derechos adquiridos tras décadas de esfuerzo, agravando la tensión social que se vive todos los días en las inmediaciones de la planta industrial monclovense.
Finalmente, el grupo inconforme hizo un llamado directo a la Secretaría del Trabajo para exigir su intervención inmediata, ya que consideran que su representación sindical actual ha sido completamente nula. Los trabajadores exigen tener un diálogo abierto y directo para esclarecer el origen de estas fallas y garantizar que se respeten los derechos laborales de todas las familias afectadas.












