Trabajadores critican que empresas como Cargill y Afirme busquen privilegios en el proceso de quiebra
El proceso para rematar la empresa ha sufrido un nuevo revés debido a que la subasta programada se declaró desierta. Julián Torres, representante del grupo de autodefensa obrera, explicó que actualmente se trabaja en un nuevo proyecto para intentar avanzar con el trámite legal. A pesar de esto, admitió que el proceso se percibe lento y lleno de largas innecesarias.
La postura de acreedores privilegiados como Cargill y Afirme ha generado molestia entre los trabajadores mineros. Estas empresas están pugnando legalmente para separar sus bienes de la masa concursal y asegurar su capital. Ante esto, Torres fue tajante al señalar que en una quiebra todos los involucrados deben asumir el impacto de las pérdidas por igual.

“Todos coludos o todos rabones”, sentenció el representante obrero al referirse a la intención de estos acreedores de actuar por separado. Los trabajadores argumentan que no es justo que las grandes compañías intenten salvar sus intereses mientras los mineros sufren la crisis económica. Según la ley de quiebras, es poco probable que alguien recupere el total de lo que se le adeuda.
La desesperación entre las familias mineras es alta tras tres años de conflicto legal y falta de pagos. Aunque existe una promesa del gobierno federal para intervenir y ayudar con los pagos, el ánimo de la base trabajadora ha decaído considerablemente. La incertidumbre económica ha vuelto la situación insostenible para quienes dependen directamente de la resolución de este juicio.
Como medida de presión, los mineros anunciaron una movilización masiva para el próximo primero de mayo. Aprovecharán el marco del Día del Trabajo para marchar y exigir que el síndico concrete la venta de la empresa de forma definitiva. Buscan que el proceso judicial deje de estancarse y que se priorice finalmente el pago a los trabajadores.













