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Un frente unido contra el fentanilo: EE. UU. aplaude la estrategia de seguridad de México

El embajador Ronald Johnson revela una caída histórica del 35% en muertes por sobredosis, atribuyendo el éxito a la estrecha colaboración con la administración de Claudia Sheinbaum.


En el complejo tablero de la seguridad binacional, pocas veces se escuchan cifras que inviten a un optimismo cauteloso. Sin embargo, este miércoles 15 de abril, el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, puso sobre la mesa un dato que cambia la narrativa del conflicto: las muertes por sobredosis en su país han caído un 35% respecto al pico crítico de 2023.

Para el diplomático, este no es un logro aislado del gobierno de Donald Trump, sino el fruto directo de una nueva etapa de cooperación con el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. “Desmantelar a los cárteles salva vidas y fortalece nuestra seguridad compartida”, afirmó Johnson, reconociendo que, aunque la meta final está lejos, el progreso hoy es una realidad medible.

Inteligencia y “Cero Violencia”: El sello de Harfuch

La pieza clave en este engranaje ha sido el Secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, quien ha logrado tender puentes de confianza con agencias de alto nivel. Recientemente, su reunión con Kash Patel, director del FBI, subrayó que el intercambio de información ya no se queda en el papel, sino que se traduce en capturas de objetivos prioritarios que figuran en las listas de los más buscados.

Un ejemplo reciente de esta precisión quirúrgica ocurrió en el corazón de la Ciudad de México. En la colonia Polanco, un operativo conjunto entre la Marina, la SSPC y el Instituto Nacional de Migración —con inteligencia proporcionada por la Policía Nacional de Colombia— logró la detención de Juan Carlos “N”. Lo relevante de este caso, más allá del perfil criminal del ciudadano colombiano, fue la ejecución: un despliegue de fuerzas especiales que se realizó sin disparar un solo tiro y con pleno respeto a los derechos humanos.

Más que cifras, una seguridad compartida

La retórica del embajador Johnson refleja un cambio de tono: de la presión a la colaboración. El reconocimiento de que las incautaciones y detenciones en suelo mexicano tienen un impacto directo en las calles de Estados Unidos valida la estrategia del actual gabinete de seguridad de México.

“Si bien aún queda trabajo por hacer, el progreso es claro”, sentenció el embajador.

Este avance llega en un momento crucial para ambos países, donde la soberanía y la efectividad operativa deben caminar de la mano. Con la detención de generadores de violencia y la reducción de la oferta de drogas sintéticas, la relación entre México y Estados Unidos parece estar encontrando un lenguaje común: el de los resultados concretos que, al final del día, se traducen en vidas salvadas en ambos lados de la frontera.