Sheinbaum celebra el Día del Niño entre derechos, bailes y confesiones inesperadas
La conferencia matutina de este 30 de abril dejó de lado las cifras rígidas para llenarse de risas y frescura. La presidenta Claudia Sheinbaum dedicó el espacio completamente a las infancias, lanzando un mensaje contundente: la felicidad de los niños no es una casualidad, sino una obligación del Estado que debe garantizar salud, educación y una vida libre de violencia.
“Queremos que sean felices”, afirmó la mandataria, quien por un momento dejó el rol presidencial para hablar desde su faceta como madre y abuela, conectando con las familias que seguían la transmisión. El Salón Tesorería se transformó en un foro donde los protagonistas fueron los más pequeños, quienes no dudaron en poner a prueba a la presidenta con preguntas directas y momentos de mucha espontaneidad.

Lo más memorable de la jornada:
- Confesiones del pasado: Ante la duda de un pequeño sobre si siempre quiso gobernar, Sheinbaum confesó que de niña nunca soñó con la presidencia; sus metas eran ser maestra universitaria y bailarina.
- Invitación a soñar: El mensaje central fue la perseverancia. “Que nunca se venzan… tienen derecho a soñar cualquier cosa”, les dijo, motivándolos a construir sus propios proyectos de vida sin límites.
- El momento “Six Seven”: Rompiendo todo protocolo, la jornada cerró con broche de oro cuando los niños invitaron a la presidenta a sumarse al popular reto de baile “Six Seven”. Entre risas y aplausos, Sheinbaum aceptó el desafío, mostrando un lado lúdico y cercano pocas veces visto en el escenario oficial.

Además de los juegos, hubo espacio para la reflexión ambiental, donde la presidenta propuso integrar las ideas de los niños en los contenidos escolares para cuidar el planeta. Al final, la Mañanera del Día del Niño recordó que, aunque los temas de adultos son urgentes, el bienestar emocional y los sueños de la niñez son el verdadero termómetro de un país.













