El Índice Global de Complejidad Corporativa 2026 sitúa al país solo detrás de Grecia debido a la incertidumbre regulatoria.
Emprender o mantener una empresa en México se ha convertido en una auténtica carrera de obstáculos. De acuerdo con el más reciente Global Business Complexity Index 2026, elaborado por TMF Group, nuestro país escaló posiciones hasta convertirse en el segundo lugar mundial en complejidad para hacer negocios, superando incluso su posición de años anteriores.
¿Qué es lo que hace tan difícil el panorama mexicano? El reporte es claro: la impredecibilidad. Los constantes cambios en las reglas del juego, sumados a los requisitos administrativos que parecen variar según el criterio de las autoridades fiscales, generan un clima de incertidumbre. Tareas que deberían ser rutinarias, como abrir una cuenta bancaria o gestionar trámites ante el SAT, suelen convertirse en procesos lentos que impiden a las empresas planear a largo plazo con confianza.
El reto de las leyes y la tecnología
Uno de los puntos que más “ruido” genera para los inversionistas es la regulación sobre la subcontratación y los servicios de nómina, la cual ha sufrido tantas revisiones que las compañías viven en una confusión constante por temor a sanciones. Además, el reporte destaca que la contabilidad y los impuestos son las áreas donde se esperan los cambios más agresivos, dado el fuerte enfoque del gobierno en aumentar la recaudación.
A pesar de este complejo escenario, no todo es cuesta arriba. El documento señala que las empresas en México están respondiendo con la automatización de procesos y adoptando estándares internacionales de la OCDE para blindarse. Si bien la digitalización de la contabilidad ofrece beneficios de eficiencia, el mensaje de TMF Group para las multinacionales es contundente: en México, la única constante es el cambio, y mantenerse alerta es la única forma de sobrevivir al laberinto burocrático.













