Una familia de Torreón desafía la economía con diez hijos
En una época marcada por hogares minimalistas, espacios reducidos y una tendencia demográfica hacia familias cada vez más pequeñas, un matrimonio en Torreón, Coahuila, ha decidido ir completamente a contracorriente. José Ángel Fernández y Adriana de la Cruz Pérez son los líderes de un hogar de 12 integrantes en donde el silencio no es más que un mito urbano; una historia de fe y resiliencia que ha dejado asombrada a toda la comunidad lagunera.
La historia de la pareja comenzó hace más de 25 años con un simple favor familiar que terminó en un matrimonio de 23 años. Aunque al principio José Ángel soñaba con tener cuatro hijos y Adriana solo uno, tras superar una fuerte crisis que los puso al borde del divorcio después de sus dos primeros bebés, un profundo reencuentro con su fe cristiana cambió radicalmente su visión de la paternidad. Fue así como, convencidos de que cada vida es un regalo, abrieron las puertas a una numerosa descendencia que hoy completan Amy, David, Matías, Aby, Marifer, Sofía, Mía y la pequeña Ángela.
Ante la inevitable pregunta de cómo logran mantener y alimentar a diez hijos en la situación económica actual, Adriana responde con una calma inquebrantable, asegurando que si Dios les dio esa familia, también les proveería los medios. Las matemáticas parecen insuficientes para explicar la logística diaria de ollas de comida industriales y montañas de ropa, pero para este matrimonio el éxito no se mide en cuentas bancarias, sino en el estruendo de una casa llena de vida, abrazos y apoyo mutuo.
Mover a este “equipo de futbol” completo era uno de sus mayores desafíos cotidianos, pero la solidaridad comunitaria se hizo presente. Recientemente, una iglesia local les donó una camioneta espaciosa que puso fin a cinco años de intensas oraciones, permitiendo que por primera vez en mucho tiempo toda la familia pueda viajar junta. En un mundo moderno que prioriza el individualismo, los Fernández de la Cruz demuestran en Torreón que la fe y la unión familiar multiplicada por diez siguen siendo un motor invencible.













