Joven oaxaqueño crea sistema para hallar desaparecidos
El dolor y la impotencia ante la crisis de desapariciones en México han impulsado a un joven estudiante de 17 años a cambiar las reglas del juego. Jesús Alejandro Jiménez López, originario de Zanatepec, Oaxaca, y alumno del CBTA 158, es el creador de “Encuéntrame 72”, una innovadora plataforma tecnológica diseñada para rastrear y localizar a personas desaparecidas durante las primeras 72 horas de su ausencia, una ventana de tiempo que los expertos consideran crucial para encontrarlas con vida.
La motivación detrás de este ambicioso proyecto no nació de una simple tarea escolar, sino de una vivencia profundamente personal. En 2023, Cristian Sánchez, un amigo cercano de Jesús y migrante de origen hondureño, desapareció en la zona de Zanatepec sin dejar rastro. Marcado por esa experiencia y tras más de dos años y medio de intenso trabajo programando en Python a través de Visual Studio Code, el joven oaxaqueño logró dar vida a un prototipo avanzado que busca agilizar la respuesta ante las denuncias y romper las barreras de la lentitud burocrática.

El sistema funciona de manera inteligente al combinar el reconocimiento facial de fotos o videos con el procesamiento de datos en tiempo real. La propuesta de Jesús es conectar esta herramienta con las infraestructuras ya existentes en el país, como las cámaras de videovigilancia de los centros C5 y los protocolos de la Alerta Amber. De esta forma, el cruce de información entre cámaras públicas, reportes policiales y bases de datos gubernamentales permitiría generar alertas inmediatas y reducir los minutos vitales que hoy se pierden en búsquedas manuales o dispersas.

A pesar de que el proyecto ya ganó el primer lugar en una feria científica internacional en Perú y se prepara para ser expuesto en España, en México “Encuéntrame 72” aún enfrenta un duro camino. El sistema requiere del apoyo institucional y de la voluntad de las autoridades para abrir sus bases de datos y probar la herramienta en campo. La historia de Jesús es un testimonio claro de cómo el talento y la empatía de la juventud mexicana pueden transformar el dolor en soluciones reales que, con el respaldo correcto, tienen el potencial de salvar miles de vidas.













