Los precios al consumidor mostraron un avance moderado durante julio, mientras la inflación subyacente se mantuvo contenida. Los nuevos datos podrían reducir la presión para que la Reserva Federal eleve las tasas de interés en septiembre, aunque todavía habrá que esperar nuevos reportes económicos.
La inflación subyacente de Estados Unidos aumentó 0.2 por ciento durante julio frente al mes anterior, de acuerdo con datos de la Oficina de Estadísticas Laborales. Este indicador excluye alimentos y energía, dos categorías que suelen presentar mayores cambios y que son vigiladas de cerca por la Reserva Federal.
En términos anuales, la inflación subyacente avanzó 2.5 por ciento, igualando su menor nivel desde marzo de 2021. En el indicador general, los precios al consumidor aumentaron 0.1 por ciento durante julio y acumularon un incremento de 3.4 por ciento frente al mismo mes del año pasado.
Los datos representan una señal que podría dar mayor margen a la Reserva Federal para analizar su próxima decisión. La institución deberá evaluar el comportamiento de los precios junto con la reciente pérdida de fuerza del mercado laboral antes de definir qué hacer con las tasas en septiembre.
Los precios de la energía disminuyeron por segundo mes consecutivo, aunque la gasolina volvió a superar los cuatro dólares por galón durante julio. A pesar de este repunte, el promedio mensual permaneció por debajo del registrado en junio, después de los movimientos provocados por el conflicto entre Estados Unidos e Irán.
Los alimentos adquiridos en supermercados también registraron una disminución durante julio, después de varios meses de aumentos. Entre los productos que contribuyeron a este resultado destacó la lechuga, cuyos precios registraron una fuerte caída relacionada con el impacto de un brote de ciclosporiasis.
Por otro lado, los costos de vivienda aumentaron 0.1 por ciento y representaron aproximadamente dos terceras partes del incremento general de los precios. También se registraron aumentos en categorías como atención médica y boletos de avión, mientras los servicios sin energía ni alquileres avanzaron 0.2 por ciento.
Uno de los puntos que llamó la atención fue el comportamiento de algunos productos relacionados con tecnología. Los precios del software y accesorios informáticos aumentaron 21.2 por ciento respecto al año anterior, registrando uno de sus mayores incrementos dentro de las categorías consideradas.
Las computadoras, periféricos y dispositivos inteligentes para el hogar también mostraron aumentos importantes. Los economistas siguen observando estos productos debido a los incrementos anunciados por algunas compañías tecnológicas, en un contexto marcado por la escasez mundial de chips de memoria y la expansión de centros de datos.
Aunque el reporte ofrece señales positivas para la inflación, la decisión de la Reserva Federal todavía no está definida. Antes de la reunión de septiembre se conocerán nuevos datos sobre empleo y precios, mientras los mercados estarán atentos a las declaraciones de los funcionarios durante las próximas semanas.
El comportamiento de la inflación será clave para determinar el rumbo de las tasas de interés. Si los precios continúan moderándose y el empleo pierde fuerza, la Fed podría tener mayor espacio para mantener su postura actual y evaluar con más calma los siguientes movimientos de política monetaria.













