Tras el aval de la Suprema Corte, Omar Reyes Colmenares asegura que la medida busca asfixiar los recursos de la delincuencia y niega cualquier uso político de esta herramienta.
En el complejo tablero de la seguridad nacional, la batalla no solo se libra en las calles, sino también en las cuentas bancarias. Tras la reciente validación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) para que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) pueda congelar cuentas con indicios de delitos sin necesidad de una orden judicial previa, el titular del organismo, Omar Reyes Colmenares, salió al paso de las críticas para dar un mensaje de certidumbre: el objetivo es inmovilizar el dinero del crimen organizado, no perseguir a opositores.
Una herramienta para la agilidad, no para la persecución
En entrevista exclusiva, Reyes Colmenares fue tajante al rechazar que esta facultad sea una “espada de Damocles” política. “No realizamos persecuciones políticas, somos una autoridad administrativa y preventiva para la salvaguarda de las finanzas y de la economía de este país”, afirmó.
Según el funcionario, lo que cambió con la decisión de la Corte del pasado 6 de abril no es la creación de una facultad nueva —pues la UIF ya la ejercía—, sino la certeza jurídica. Ahora, el proceso es más transparente y protege el derecho de audiencia de los afectados. Si alguien es notificado de un bloqueo, tiene cinco días para presentarse y aclarar el origen de su dinero; si se demuestra que es lícito, el desbloqueo es inmediato mientras concluyen las investigaciones.

¿Cómo detectan una operación sospechosa?
Contrario a lo que muchos temen, la UIF no tiene un “ojo que todo lo ve” sobre nuestras cuentas personales de forma indiscriminada. El proceso funciona así:
- Reportes bancarios: Los bancos envían alertas sobre operaciones inusuales.
- Análisis de perfil: Si una persona con un sueldo de 30 mil pesos empieza a recibir depósitos fraccionados de 500 mil desde todo el país, se enciende un foco rojo.
- Cruce de información: Se analiza el historial comercial y bursátil para entender si hay una razón lógica (como un préstamo o una emergencia) o si se trata de un patrón de lavado de dinero.
El costo de la delincuencia en cifras
En lo que va del año, la UIF ha inmovilizado cuentas de aproximadamente 520 personas y empresas, sumando cerca de mil 200 millones de pesos. Sin embargo, Reyes Colmenares enfatizó que más allá del monto, lo vital es detener el flujo. En un mundo donde las transferencias digitales ocurren en segundos, la rapidez para inmovilizar recursos es la única forma de evitar que el dinero ilícito se “evapore” o se reinvierta en actividades criminales.
Tranquilidad para quienes cumplen
El mensaje final del titular de la UIF para los empresarios y ciudadanos es de calma: el sistema bancarizado es el lugar más seguro para el dinero precisamente por su trazabilidad. El efectivo, por el contrario, es el terreno donde el crimen se siente cómodo.
“Estén tranquilos, mientras el dinero y las actividades son lícitas, no tienen por qué preocuparse”, subrayó Reyes Colmenares. El trabajo diario de la UIF, concluyó, no es reactivo ni arbitrario, sino un esfuerzo coordinado con la banca para detectar y neutralizar riesgos antes de que se conviertan en amenazas mayores para México. La meta es clara: que el sistema financiero sea un puente para el desarrollo, no para la ilegalidad.













