El vocero Julián Torres denuncia que los trámites legales y la falta de voluntad política mantienen congelados los pagos de los ex obreros.
El proceso de quiebra de Altos Hornos de México está completamente detenido por trabas administrativas y burocráticas que nadie resuelve. Julián Torres, representante del grupo de autodefensa laboral de los ex trabajadores, afirmó que el panorama es desesperante para miles de personas que dependen directamente de estos recursos legales.
Los ex obreros llevan meses esperando una resolución justa que les permita cobrar sus finiquitos y salarios caídos de manera formal. Sin embargo, los juzgados y los encargados del concurso mercantil arrastran los pies, alargando el sufrimiento de las familias que ya no tienen dinero para subsistir en la región.
El vocero explicó que los canales oficiales de comunicación están rotos y que la junta de conciliación no ofrece respuestas claras. Esta parálisis legal demuestra que a las autoridades no les importa la crisis social que provocó el cierre de la siderúrgica más importante de la zona centro del estado.
Ante el abandono de los sindicatos tradicionales, el movimiento de autodefensa laboral decidió organizarse por su propia cuenta para presionar al sistema judicial. Torres advirtió que no van a permitir que los activos de la empresa se repartan entre los acreedores mayores antes de liquidar a los trabajadores.
En los próximos días los manifestantes van a radicalizar sus protestas con bloqueos y marchas para obligar al gobierno federal a intervenir. La paciencia de la base trabajadora se agotó y exigen que se agilicen los trámites de la quiebra para que el dinero llegue rápido a las familias.













