Tras vencerse el plazo sin pago ni respuestas oficiales, miles de familias en Monclova enfrentan un futuro incierto y exigen transparencia urgente.
El silencio volvió a apoderarse de la puerta tres de AHMSA tras vencerse el plazo fijado para la compra de la empresa. La decepción cundió entre miles de obreros que esperaban recuperar sus sueldos y prestaciones pendientes. La falta de un pago concreto de CIESA ahogó la última luz de esperanza.
”Nos falló”, expresó con profunda amargura Ervey Valenzuela, vocero de la resistencia laboral, al referirse al empresario Arturo Domínguez. Las palabras del representante obrero retumbaron con fuerza en el plantón, reflejando el sentir colectivo de un gremio cansado de promesas incumplidas y discursos vacíos que jamás aterrizan.
La agonía no solo impacta a los trabajadores, sino a cerca de 30 mil personas dependientes del sector acerero. “Con las familias de la clase obrera nunca se debe de jugar”, advirtió Valenzuela, recordando que la crisis económica golpea con dureza a Monclova, la Región Carbonífera y zonas aledañas.

Los trabajadores rechazan tajantemente que la gigantesca siderúrgica termine rematada como simple chatarra. Sostienen que existen auditorías que respaldan las condiciones operativas del equipo. Por ello, exigen abrir paso a otros inversionistas serios si CIESA definitivamente no logra concretar la compra requerida para la reactivación.
Finalmente, la dirigencia demandó frenar las falsas expectativas y solicitó explicaciones claras al síndico del proceso. Mientras la incertidumbre jurídica persiste, los obreros mantendrán firme su guardia en el plantón. Exigen justicia, dignidad y el pago íntegro de los años entregados con sudor a la empresa.













