Un joven irrumpió en la iglesia para confrontar a su pareja y al sacerdote Luciano Braga; el video del hallazgo ha provocado la suspensión inmediata del clérigo y una ola de indignación entre los fieles.
La fe y la confianza son los pilares de cualquier comunidad religiosa, pero en la localidad de Nova Maringá, en el estado de Mato Grosso, esos cimientos se han visto severamente fracturados. Lo que comenzó como una sospecha personal terminó en un escándalo público el pasado 16 de octubre, cuando un joven decidió entrar por la fuerza a las instalaciones parroquiales para confirmar una infidelidad que hoy tiene al pueblo dividido y a la jerarquía católica en estado de alerta.
El protagonista del video, que se ha vuelto viral en cuestión de horas, es el padre Luciano Braga Simplício, quien fue captado sin playera dentro de sus aposentos privados. Junto a él se encontraba Isabela, una joven de 25 años y pareja del hombre que grababa la escena. El momento más crudo del material muestra a la mujer intentando esconderse, entre lágrimas, debajo de un tocador para evitar ser filmada, mientras el caos se apoderaba del recinto sacro.

Versiones encontradas y una defensa frágil
Tras la difusión de las imágenes, el padre Luciano rompió el silencio a través de sus redes sociales con una explicación que pocos han encontrado convincente. El sacerdote negó cualquier relación sentimental con la joven, argumentando que ella solo estaba en su habitación porque él “necesitaba compañía para bañarse y dormir” tras una larga jornada de trabajo.
Por su parte, Isabela no se quedó de brazos cruzados y acudió ante la Policía Civil para interponer una denuncia por la difusión de su imagen, lo que provocó que las cuentas digitales del sacerdote fueran dadas de baja temporalmente. Sin embargo, para la comunidad de Nova Maringá, el daño a la imagen de la institución ya estaba hecho.
La respuesta de la Iglesia: Tolerancia cero
La Diócesis de Diamantino, consciente del impacto devastador que este tipo de conductas tiene sobre la feligresía, actuó con rapidez. El obispo Dom Vital Chitolina emitió un comunicado oficial confirmando la suspensión inmediata del padre Simplício.
“Se tomarán todas las medidas canónicas previstas, en vista del bien de la Iglesia y del pueblo de Dios”, sentenció el obispo, dejando claro que habrá una investigación exhaustiva para deslindar responsabilidades.
Un camino interrumpido
Luciano Braga, quien se integró al clero en 2012, apenas llevaba poco más de un año en esta pequeña comunidad tras ser transferido en enero de 2023. Lo que parecía ser un nuevo comienzo en su vida ministerial ha terminado, por ahora, en una de las polémicas más sonadas de la región.
Mientras las autoridades eclesiásticas deciden el futuro del sacerdote, los habitantes de Nova Maringá enfrentan la difícil tarea de sanar la herida emocional que deja ver a su guía espiritual envuelto en una situación tan alejada de los votos de su oficio. El caso es un recordatorio de que, incluso detrás de los muros más sagrados, la naturaleza humana y sus conflictos pueden irrumpir de la manera más dolorosa.













