La demócrata llega a la gubernatura tras una trayectoria marcada por la representación de los pueblos originarios; anteriormente fue secretaria del Interior durante el gobierno de Joe Biden.
La demócrata Deb Haaland ganó la elección para gobernadora de Nuevo México y hará historia al convertirse en la primera mujer indígena en encabezar un gobierno estatal en Estados Unidos. Su triunfo representa un paso importante para la presencia de los pueblos originarios en los espacios de mayor responsabilidad política.
Antes de llegar a la gubernatura, Haaland ocupó la Secretaría del Interior durante la administración del expresidente Joe Biden, entre 2021 y 2025. Con ese nombramiento también hizo historia al convertirse en la primera persona nativa americana en formar parte del gabinete presidencial estadounidense.
Su carrera política comenzó a tomar fuerza en 2018, cuando fue elegida representante de Nuevo México en la Cámara de Representantes. En ese proceso compartió el reconocimiento de ser una de las primeras mujeres indígenas en llegar al Congreso, junto con Sharice Davids, representante demócrata por Kansas.
Entre las principales propuestas de su campaña se encuentran mejorar los servicios de salud, facilitar el acceso a viviendas y fortalecer la educación. También contempla atender problemas como las adicciones, la delincuencia y la sequía, situaciones que afectan a numerosas familias y comunidades del estado.
La historia personal de Haaland también ha estado marcada por el esfuerzo. Antes de dedicarse a la política, trabajó en servicios de catering y dirigió un negocio de producción de salsas. Además, crió a su hijo como madre soltera mientras continuaba con su preparación académica.
Durante su gestión federal, impulsó investigaciones sobre los internados indígenas, instituciones donde miles de niños fueron separados por la fuerza de sus familias y comunidades. El trabajo permitió elaborar dos informes oficiales y poner en marcha el programa Road to Healing, dedicado a escuchar los testimonios de sobrevivientes.
También promovió acuerdos entre el gobierno federal y comunidades indígenas para participar en el cuidado de las tierras y los recursos naturales. Estos convenios pasaron de 20 a 300, incorporando los conocimientos tradicionales de los pueblos originarios en las tareas de conservación ambiental.
Otra de sus iniciativas fue crear una unidad especializada en la búsqueda de personas indígenas desaparecidas y asesinadas, con el propósito de atender una problemática que afecta a estas comunidades.
Ahora, desde la gubernatura de Nuevo México, Deb Haaland tendrá el reto de convertir sus propuestas en acciones de gobierno. Su llegada marca un momento histórico para la representación indígena en Estados Unidos y abre una nueva etapa en la política de ese estado.













