Con 10 defensores asesinados en lo que va de 2026, la organización Sélvame Mx denuncia que México se ha convertido en un territorio hostil para quienes protegen los bosques; exigen justicia tras el ataque frente a su familia.
En México, cuidar el agua, los bosques y la biodiversidad no es solo una labor de amor a la naturaleza, es, trágicamente, una actividad de alto riesgo. La noche del pasado domingo 12 de abril, el municipio de Madero, Michoacán, se tiñó de luto tras el asesinato de Roberto Chávez, un hombre que dedicó su vida a combatir la tala ilegal y que fue arrebatado de su comunidad en un ataque directo mientras regresaba de cenar con su familia.
El nombre de Roberto no es solo una cifra más en un expediente; es el rostro de la vulnerabilidad extrema. Su asesinato se suma a una estadística que hiela la sangre: en apenas cuatro meses de 2026, ya han sido asesinados 10 ambientalistas en el país, según cifras del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA).
Un entorno de violencia sistemática
La organización Sélvame Mx levantó la voz para condenar este crimen, subrayando que defender el territorio en México se ha vuelto una misión casi heroica y, a menudo, mortal. El informe del CEMDA no solo habla de muertes, sino de un clima de terror constante: se han registrado 135 eventos de agresión contra activistas ambientales en lo que va del año.
Roberto Chávez luchaba contra quienes ven en los bosques michoacanos una mercancía y no un patrimonio. Esa labor lo puso en la mira de sujetos armados que, sin importar la presencia de sus seres queridos, decidieron silenciar su voz.
El llamado a la acción: No más “carpetazos”
Ante este panorama, Sélvame Mx ha sido tajante: la conservación de nuestros ecosistemas es imposible si no hay seguridad para quienes los protegen. En un comunicado cargado de indignación y solidaridad, la organización exigió a las autoridades:
- Justicia expedita: Que la investigación por la muerte de Roberto no quede en el olvido y se realice con total transparencia.
- Protección real: Fortalecer los mecanismos locales y nacionales para que defender un árbol o un río no sea una sentencia de muerte.
- Combate a la ilegalidad: Políticas públicas que ataquen de raíz la tala clandestina y el saqueo de recursos que alimentan la violencia.
“La conservación de la biodiversidad no es posible sin justicia ni seguridad”, sentenció la organización, enviando un mensaje de apoyo a la familia de Chávez y a todos los guardianes del territorio que hoy trabajan bajo la sombra de la amenaza.
México: Un paraíso herido
Es una ironía dolorosa que México, uno de los países con mayor riqueza natural en el mundo, sea también uno de los más peligrosos para sus defensores. La problemática es estructural; la impunidad permite que quienes destruyen el medio ambiente se sientan con el poder de eliminar a quienes les estorban.
Hoy, la comunidad de Madero llora a un hombre valiente, pero su legado queda en manos de quienes se niegan a aceptar que la muerte sea el precio por proteger la vida. La pregunta queda en el aire para las autoridades: ¿Cuántas vidas más deben apagarse para que defender la tierra sea, finalmente, una labor segura en México?













