Las manufacturas, la construcción y la inversión impulsan las expectativas para el tercer trimestre de 2026, aunque especialistas advierten que la recuperación todavía no está consolidada.
La economía mexicana muestra señales de recuperación y podría registrar un crecimiento anual de 3.7 por ciento en septiembre, de acuerdo con las estimaciones del Indicador Oportuno de la Actividad Económica del Inegi. De confirmarse, sería el mayor avance en tres años, impulsado principalmente por la actividad industrial y las manufacturas.
Las proyecciones también apuntan a un crecimiento anual de 3.4 por ciento durante el tercer trimestre de 2026. En la comparación mensual, se estima que la actividad económica avanzó 0.5 por ciento en agosto y podría aumentar 0.1 por ciento en septiembre, reflejando un ritmo de crecimiento más moderado hacia el cierre del periodo.
Especialistas señalan que la industria manufacturera y la construcción han sido importantes para este avance. También destacan el comportamiento de los servicios, el consumo y la inversión, factores que han contribuido a mejorar las expectativas económicas después de meses de menor dinamismo en distintos sectores productivos.
Sin embargo, no todos los indicadores muestran la misma fortaleza. El economista Eduardo Valle advirtió que la caída reciente en la producción automotriz podría afectar el desempeño de la industria durante septiembre. Por ello, consideró que las cifras definitivas podrían ser menores a las estimaciones iniciales del indicador oportuno.
Para el cierre de 2026, algunos analistas consideran posible que el crecimiento del Producto Interno Bruto supere las previsiones actuales, que rondan el 1.5 por ciento, e incluso se acerque al 2 por ciento. No obstante, advierten que parte del avance reciente se explica por una base de comparación menos favorable del año anterior.
Otro factor importante será el comportamiento de la inversión privada. Los especialistas señalan que el gasto público en infraestructura ha contribuido a impulsar la construcción, pero consideran necesario que las empresas aumenten sus inversiones para sostener la actividad económica y generar condiciones de crecimiento a mediano plazo.
De cara a 2027, las perspectivas dependerán también de la relación comercial con Estados Unidos y de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, conocido como T-MEC. Una menor incertidumbre comercial podría favorecer nuevas inversiones, fortalecer las exportaciones y dar mayor estabilidad a sectores vinculados con el mercado internacional.
Aunque los datos anticipan un mejor desempeño económico, los especialistas coinciden en que todavía existen retos para mantener el ritmo de crecimiento. La evolución de la industria, la inversión productiva y las condiciones comerciales serán determinantes para saber si la recuperación se consolida y se refleja en mayores oportunidades para las empresas y los trabajadores mexicanos.













