Inicio / Locales / “Él está suelto y mi hijo se está muriendo”: el desgarrador clamor de justicia de una madre en Monclova

“Él está suelto y mi hijo se está muriendo”: el desgarrador clamor de justicia de una madre en Monclova

Nataly Cruz Cadena exige a las autoridades la detención del presunto responsable del accidente que mantiene a Jesucristofer, de 19 años, con muerte cerebral en terapia intensiva.

El llanto de Nataly Cruz Cadena retumba en la sala de espera del Hospital General Amparo Pape de Benavides. Entre monitores médicos y la frialdad de la unidad de terapia intensiva, la mujer contempla el cuerpo inmóvil de su hijo Jesucristofer Orozco Cruz, de 19 años de edad. Los médicos le informaron que el joven presenta un traumatismo craneoencefálico severo y diagnóstico de muerte cerebral, mientras que su corazón pierde fuerza gradualmente con el paso de las horas.

La tragedia destruyó a esta familia la noche del pasado miércoles, cerca de las 9:30 de la noche, en la colonia Veteranos. Jesucristofer circulaba en su motocicleta Italika rumbo a una tienda para comprar hielo cuando una camioneta interrumpió su paso de manera repentina. El impacto proyectó al muchacho varios metros sobre la calle, dejándolo completamente inconsciente en el pavimento junto a su casco de protección.

Con el corazón destrozado por la desesperación, la madre enfrenta la indiferencia de las autoridades encargadas de impartir justicia. Nataly denuncia con profunda impotencia que Gerardo Bernal Mireles, el hombre señalado como responsable de atropellar a su hijo y quien presuntamente conducía bajo los efectos del alcohol, permanece libre. Además, la mujer rechaza tajantemente la versión policial que intenta culpar a la víctima sobre el accidente.

La situación económica de la familia vuelve todavía más compleja la pesadilla que atraviesan dentro del hospital. Nataly recorre diariamente las calles vendiendo dulces para sostener su hogar y atender a otro de sus hijos que padece una discapacidad motriz. Por su parte, Jesucristofer trabajaba por su cuenta y apoyaba constantemente a su padre en labores de albañilería para salir adelante de forma honesta.

Las lágrimas de la madre se transformaron en un firme compromiso para evitar que el caso caiga en el olvido institucional. Nataly sabe que nadie le devolverá la salud ni la vida a su hijo, pero asegura que no descansará hasta ver tras las rejas al responsable del choque. Ante este panorama, suplica la pronta intervención de las autoridades para que el percance no quede en impunidad.