Alarma por la normalización del matrimonio infantil
Un nuevo decreto promulgado por el gobierno talibán en Afganistán ha desatado una ola de condenas por parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y diversas organizaciones de derechos humanos. El documento, enfocado en regular los procesos de divorcio, reconoce de manera implícita el matrimonio de niñas menores de edad al establecer las condiciones bajo las cuales una menor puede intentar disolver una unión conyugal una vez que alcance la pubertad, una etapa biológica que suele presentarse entre los 8 y los 13 años.
La misión de la ONU en el país asiático denunció que dedicar un capítulo entero a legislar la separación de niñas casadas antes de la pubertad valida legalmente esta práctica. Además, el decreto estipula que si una niña guarda silencio al llegar a dicha edad, esto se interpretará automáticamente como su consentimiento definitivo para continuar casada; una medida que el portavoz talibán, Zabiullah Mujahid, defendió bajo el argumento de que las menores suelen ser “tímidas” para expresar su aprobación de viva voz.

Por su parte, agrupaciones como Human Rights Watch advierten que para las mujeres afganas lograr el divorcio será prácticamente imposible bajo esta normativa. Aunque la ley menciona el maltrato físico como una causa válida, obliga a las víctimas a someterse a procesos de mediación familiar que requieren el consentimiento del propio esposo agresor, sumado a que las mujeres carecen de representación jurídica en los tribunales al habérseles prohibido ejercer la abogacía.

Este decreto añade una nueva capa de opresión a la crisis de género que se vive en Afganistán desde 2021, donde a las mujeres y niñas ya se les ha privado de la educación secundaria y universitaria, del acceso a la mayoría de los empleos, de los espacios públicos y de hablar libremente en las calles, consolidando lo que organismos internacionales consideran un sistema basado en la exclusión absoluta de las mujeres.













