El secretario Omar García Harfuch lanza un programa élite para profesionalizar a los futuros líderes policiales; la primera generación ya comenzó su entrenamiento.
En el tablero de la seguridad pública en México, no basta con tener más elementos; se necesitan mejores guías. Con esa premisa, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum inauguró este martes la Escuela para Mandos dentro de la Academia Nacional de Seguridad Pública (ANSP). El objetivo es ambicioso: crear una cantera de líderes que repliquen el modelo de inteligencia y operatividad que ha marcado la gestión de Omar García Harfuch.
Desde la conferencia “mañanera”, el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) dejó claro que no se trata de un curso más, sino de una formación estratégica para quienes tomarán las decisiones más críticas en el país.

¿Quiénes son los elegidos?
La primera generación de esta escuela élite ya está en las aulas. Se trata de un grupo compacto de 34 elementos seleccionados para recibir un entrenamiento intensivo de cinco semanas. Aunque los detalles sobre sus identidades y rangos actuales se mantienen bajo reserva, Harfuch adelantó que de aquí saldrán los próximos:
- Secretarios y subsecretarios de seguridad estatal.
- Directores de investigación e inteligencia.
- Mandos de proximidad social y operación policial.
Un entrenamiento con “lo mejor de cada casa”
Lo que hace diferente a esta institución es la suma de conocimientos. Por primera vez, se ha diseñado un programa que combina la experiencia de las instituciones más pesadas del Estado mexicano. Los alumnos aprenderán directamente de expertos de la Sedena, Marina, Guardia Nacional, el Centro Nacional de Inteligencia y la FGR.
Los ejes del entrenamiento:
- Conducción operativa: Cómo dirigir a las tropas en el terreno.
- Planeación estratégica: El uso de datos para anticiparse al delito.
- Toma de decisiones en crisis: Qué hacer cuando la presión social o la violencia desbordan la operación común.

Dignificar el uniforme desde arriba
Más allá de las tácticas de combate o el análisis de la dark web, la Escuela para Mandos busca resolver una deuda histórica: la dignificación policial. Según Harfuch, un mando bien preparado es el primer paso para que los policías municipales y estatales se sientan respaldados y actúen con ética.
Para garantizar que este conocimiento caiga en buenas manos, los aspirantes pasan por filtros estrictos: desde pruebas de confianza y exámenes toxicológicos, hasta certificaciones periódicas que aseguren que su lealtad está con la ciudadanía y no con el crimen organizado.
“Aquí se formarán los líderes que entiendan la seguridad no solo como fuerza, sino como inteligencia y cercanía social”, subrayó el secretario.
Con el inicio de esta primera generación, México apuesta por un relevo generacional en sus mandos policiacos. El reto será ver si estas cinco semanas de inmersión total logran transformar la realidad de una seguridad pública que hoy, más que nunca, exige profesionalismo y resultados.













