Tras una acusación formal en Nueva York, el exsecretario de Seguridad y el exfinanciero estatal ya están bajo custodia internacional, abriendo una grieta profunda en el gobierno sinaloense.
El Gobierno de Sinaloa enfrenta su crisis más severa tras la detención de dos exfuncionarios de primer nivel. Gerardo Mérida Sánchez, exsecretario de Seguridad Pública, y Enrique Díaz Vega, exsecretario de Finanzas, están bajo custodia de autoridades internacionales, señalados por presuntos vínculos con el crimen organizado.
La captura del general en retiro, Mérida Sánchez, ocurrió en suelo estadounidense tras una presunta entrega pactada. La fiscalía de Nueva York lo acusa de recibir millonarios sobornos a cambio de protección institucional y de filtrar información operativa sensible a facciones del Cártel de Sinaloa.
Por su parte, el exencargado de las finanzas estatales, Enrique Díaz Vega, fue localizado y arrestado en Europa. Fuentes cercanas al caso confirman que el exfuncionario ya negoció su traslado voluntario hacia Estados Unidos, donde enfrentará cargos graves por lavado de dinero y conspiración delictiva.
Estas detenciones forman parte de una investigación que incluye a diez altos mandos sinaloenses, entre ellos al gobernador Rubén Rocha Moya. El expediente estadounidense detalla una red de corrupción que presuntamente facilitó el tráfico de fentanilo y armas utilizando la estructura gubernamental del estado.
Ante este panorama, la administración federal mexicana mantiene una postura cautelosa respecto a las solicitudes de extradición vigentes. La Cancillería argumentó que el expediente extranjero carece de pruebas contundentes, mientras el proceso legal genera una enorme tensión política en los pasillos del poder sinaloense.













