El exsecretario de Economía consideró que la presidenta tendrá un papel central en las negociaciones con Donald Trump, mientras México busca reducir los aranceles que afectan a distintos sectores.
Ildefonso Guajardo, exsecretario de Economía y uno de los negociadores del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, consideró que Claudia Sheinbaum tendrá un papel importante para cerrar un acuerdo favorable durante la revisión del T-MEC.
Guajardo explicó que Donald Trump tiene la última palabra en las negociaciones por parte de Estados Unidos. Señaló que, aunque los equipos técnicos lleguen a acuerdos, el presidente estadounidense puede modificar las condiciones cuando las conversaciones lleguen a su escritorio.
Por esta razón, el exfuncionario consideró que Sheinbaum tendrá que cuidar personalmente los acuerdos que se alcancen con Washington. A su juicio, la presidenta será una pieza central para evitar cambios de último momento que puedan afectar los intereses comerciales de México.
Uno de los principales temas son los aranceles que Estados Unidos mantiene sobre sectores como los automóviles, autopartes, acero y aluminio. Guajardo planteó que estos asuntos deberían atenderse por separado de la revisión más amplia del tratado comercial.
El exsecretario propuso trabajar en dos caminos. El primero sería buscar una reducción rápida de los aranceles que actualmente afectan a diferentes productos mexicanos. El segundo tendría una visión de mayor plazo y estaría relacionado con la continuidad del T-MEC durante los próximos años.
Guajardo consideró que México debería defender el compromiso original de mantener cero aranceles para los productos que cumplen con las reglas establecidas por el tratado. De esta manera, dijo, se evitaría que las mercancías mexicanas reciban el mismo tratamiento que productos provenientes de otros países.
La negociación, sin embargo, no se limita al comercio. Temas como seguridad, crimen organizado y tráfico de fentanilo también forman parte de la relación entre México y Estados Unidos y pueden influir en las conversaciones económicas que mantienen ambos gobiernos.
El exsecretario señaló que no espera que una renovación completa del tratado se concrete antes de las elecciones legislativas estadounidenses de noviembre. Sin embargo, consideró que existe una oportunidad para alcanzar previamente algún acuerdo sobre aranceles que beneficie a ambos países.
Otros especialistas también han señalado que las diferencias entre Estados Unidos y Canadá pueden modificar el escenario de las negociaciones. Las tensiones comerciales entre ambos países podrían abrir espacios para que México busque acuerdos específicos con Washington sin apresurar una decisión sobre el futuro del tratado.
Para la especialista en geopolítica Brenda Estefan, la negociación también tiene que ver con la seguridad económica, las cadenas de suministro y la intención de Estados Unidos de reducir su dependencia de China. Por ello, el futuro del T-MEC va más allá de discutir únicamente los impuestos a las importaciones.
México también enfrenta el reto de aprovechar el crecimiento de sus exportaciones y aumentar el contenido nacional de los productos. Especialistas han señalado la importancia de que las empresas mejoren sus procesos, cumplan las reglas comerciales y busquen nuevos mercados para reducir riesgos.
El T-MEC está vigente desde 2020 y actualmente atraviesa su proceso de revisión. Mientras continúan las conversaciones, México y Estados Unidos deberán resolver diferencias relacionadas con aranceles, reglas de origen, cadenas de suministro y seguridad económica, en una negociación que puede tener efectos directos sobre distintos sectores productivos del país.













