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¿Boyas meteorológicas? Este es el plan de la Marina para ‘cazar’ huracanes por El Niño

La Secretaría de Marina prepara la instalación de boyas meteorológicas en el océano Pacífico para monitorear las condiciones del mar y la atmósfera, anticiparse a la formación de ciclones y mejorar los sistemas de alerta para la población.

La Secretaría de Marina prepara una estrategia para vigilar desde el océano las condiciones que podrían favorecer la formación de huracanes durante los próximos meses. El plan contempla instalar boyas meteorológicas en el Pacífico, con el objetivo de obtener información antes de que los ciclones puedan representar un riesgo para México.

El almirante Raymundo Pedro Morales explicó que estas estaciones permitirán obtener datos directamente desde el mar, una zona donde resulta más complicado instalar equipos convencionales. Para ello, la Marina trabaja de manera coordinada con instituciones académicas y científicas, entre ellas la Universidad Nacional Autónoma de México.

La estrategia contempla comenzar a finales de este año una campaña de instalación utilizando buques de la UNAM. Las boyas serán colocadas en diferentes puntos del océano Pacífico y permitirán conocer con mayor precisión las condiciones atmosféricas y oceánicas que podrían influir en la evolución de los sistemas tropicales.

La presidenta Claudia Sheinbaum detalló que algunos de estos equipos serán instalados hasta tres mil metros de profundidad. Con la información recopilada, las autoridades buscan fortalecer el monitoreo de los océanos y mejorar la capacidad de respuesta ante fenómenos meteorológicos que puedan evolucionar rápidamente.

¿Para qué servirán las boyas meteorológicas?

Las boyas funcionarán como estaciones de observación en alta mar y permitirán recopilar información sobre las condiciones del océano y la atmósfera. Estos datos son importantes para los especialistas porque ayudan a conocer cómo están cambiando las condiciones que pueden favorecer el desarrollo o intensificación de sistemas tropicales.

La información obtenida también será utilizada para fortalecer los pronósticos meteorológicos y los mecanismos de prevención. La intención de las autoridades es no esperar a que un huracán se acerque a las costas para comenzar a evaluar su comportamiento, sino contar con información previa que permita anticipar posibles escenarios.

El Gobierno federal también trabaja en sistemas de alerta para lluvias y huracanes dirigidos a la población. La intención es que las personas reciban información oportuna cuando exista riesgo de afectaciones, especialmente en las zonas costeras y comunidades que históricamente enfrentan mayores impactos durante la temporada de ciclones.

El Pacífico, bajo especial vigilancia

De acuerdo con la información presentada por las autoridades, el Pacífico mexicano tendrá especial atención durante los últimos meses del año. La Coordinación Nacional de Protección Civil ya mantiene centros de mando en estados como Guerrero, Michoacán, Oaxaca y Baja California Sur, considerados entre los territorios que podrían enfrentar mayores afectaciones.

La vigilancia se intensifica en un contexto marcado por el fenómeno de El Niño, un patrón climático que modifica las temperaturas del océano Pacífico y puede alterar las condiciones atmosféricas. Sus efectos pueden sentirse en distintas regiones del mundo mediante cambios en las lluvias, temperaturas y comportamiento de los sistemas tropicales.

El Niño forma parte del fenómeno conocido como El Niño-Oscilación del Sur y aparece de manera irregular cada cierto número de años. Su presencia está relacionada con un calentamiento anormal de las aguas del Pacífico ecuatorial, acompañado por cambios en la circulación atmosférica.

Para esta temporada, especialistas prevén que El Niño alcance una intensidad considerable hacia finales de 2026 y que sus efectos puedan extenderse durante los primeros meses de 2027. Ante este escenario, las autoridades mexicanas buscan reforzar la vigilancia del océano y contar con mejores herramientas para anticiparse a posibles emergencias.

Con las nuevas boyas, la Marina pretende ampliar la información disponible sobre lo que ocurre mar adentro. El objetivo final es que esos datos se conviertan en mejores pronósticos y alertas, permitiendo que autoridades y población tengan más tiempo para prepararse ante la llegada de lluvias intensas, tormentas o huracanes.

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